lunes, 30 de junio de 2008

Una pequeña historia...

Caminando desconcertado por Quito, me encontré con quien vendría a ser la causante de cien noches de desvelo y tres noches de intentos de suicidios; de todos mis problemas de cuerpo y espíritu. Me encontré con quien vendería mi alma a un valor tan despreciable que... estoy hablando de Alejandra.

Cuando la tarde caía cansada de todo los hombres insensatos, yo iba para mi casa, la rutina era mi amante y la soledad mi esposa, sentado en un viejo bus a toda madre, y al pasar por la Casa de la Cultura Ecuatoriana, surgió en mi la primera idea de muerte de aquel día, ya se había tardado. Y fue así:

Tan deprisa iba el bus que se sentía el miedo en la abuelita de mi lado, pero nadie decía nada, supongo que se debía a que querían llegar pronto, yo tampoco dije nada. Luego un accidente que provocaría una orquesta de temporales rotos, yo extraviado debajo del gran bus, atrapado con pocos de mis sentidos funcionando, podía ver caminar a todos, caminaban guiados por la bella muerte o quizá por bellos ángeles, todo depende, estaban destrozados, pobres querían llegar pronto, Nunca llegaron, me decía a mí mismo. Pero luego me pregunté ¿y Yo?, luego en el pensamiento de muerte surgió un recuerdo: cuando pequeño, un sueño repetido, nubes rojas, cielo rojo, y desde mi cuarto se podía ver como bajaban muertos desde las nubes y subía y bajaban y subían a lo lejos, pero no tanto como para poderlos distinguir. Yo asustado, pero feliz volví a mi sueño actual o pensamiento. El ser que guiaba a las almitas destrozadas me miro y me indico los dientes, en algo q se aproximaba a una sonrisa..

Prefiero pensar que la muerte me sonrie, a pensar que es de ella de quien me debo cuidar.... buuuuuu.....

(continuara otro día porq tengo q estudiar...)

1 comentario:

Toto dijo...

Que dice amigo ... buen texto ... gusto toparte por la blogosfera.. date una vuelta por mi blog... modestamentehumano.blogspot.com... pasa bien loco ..