domingo, 25 de abril de 2010

QUI-TÚ-INFINITU

Me permites ver gran parte de ti mientras reduces el día al rumor de la lluvia. Muy lejos, el Panecillo queda reducido a una ligera distorsión de tierra franca. Yo solo soy presa de un abrupto nostálgico que todo lo deforma…
¡Qué hacer! Pese a la ilusión de estar contigo, mantengo la vista fija donde aparentas estar, perdida entre los coamantes, perdida entre espacios que desvalijan a mi frágil corazón de recuerdos que te acompañaran. Infinitamente, Quito…

martes, 13 de abril de 2010

sensaciones de la rúe - el viaje


El Viaje

Y entonces terminó.
Y miles de competitivos Julios microscópicos buscaron el camino. Quién diría que no había huevo por fecundar, ni promesa de crecer, ni nada de nada. Solo había un abismo colosal por donde, caían todos, víctimas de la gravedad, como en cascada.


Después de tanto caer, se empezaron a preocupar, el aire era helado.


Las luces que reflejaban en sus ovaladas cabezas los confundían, los electrizaban, los explotaban.
Los que aun seguían vivos miraban a los fallecidos caer como serpentinas, haciendo permanentes maniobras en espiral.


Era todo lo contrario a lo que sus genes les habían proferido, tanta fructosa en el medio y tantas reservas energéticas no servían de nada, Hubiera sido mejor un paracaídas, pensó uno de ellos.

Vieron acercarse a gran velocidad unos objetos redondos, blancos, pequeños y extremadamente móviles, y si poder esquivarlos se dieron de frente contra ellos.


En la agonía los miles de valientes sobrevivientes quisieron saber contra quien chocaron, pero lo único que vieron es, al frente,agonizantes entre ellos. Qué tristeza, se dijo uno, Morir y nada más. Y un coro repitió, Y nada más.

Leo Salas Z.

martes, 6 de abril de 2010

sensaciones de la rúe - El Ahogo


la desconexión nicotínica me confunde,
me deja desnudo en el oleaje exicial de los pensamientos;

la tempestad que se crea desprende todos los parches sociales,
los que acostumbro disimular;

me desequilibro,
que mareo,

nadie quien me sujete,
nada que mantenga a flote este cuerpo de aplomo

me violenta el líquido depresivo de estar ausente y consciente,
de ser el único que no sepa nadar

y naufragio

domingo, 14 de marzo de 2010

un poco de imposible poesía




O0o Divagaciones CirCulaRes o0O


Empiezo colocándome los zapatos: primero el derecho, después el izquierdo.



como de costumbre enderezo mi cuerpo y veo, frente de mí, a los colibríes dorados que no han tardado en venir.




saludo a Cricky y a Cracky, ofreciéndoles un pedazo de aliento,el que me reservo en las mañanas para ellos.



Dichosos. Enmarcan mi pálido mundo en dorada emoción, son apenas unos niños.



Cuando despierte será la primera vez que podré evocar su recuerdo.

... despierto ...

me pongo los zapatos, el izquierdo primero, después el derecho.



sentado frente a los huevos fritos del desayuno, cojo el tenedor plateado. él Me mira un tanto intrigado, como diciéndome: ¿y ahora qué vas a hacer con esos pobres huevos?, del inconsciente le respondo con avidez: "llenarme las venas de grasa para acabar con el sufrimiento" mi madre se dice a sí misma: mierda, otra vez. Es cuando viene en dirección mía a retirarme el tenedor que yace empalado en mi cuello,



y también a secar la sangre ácida antes que dañe mis zapatos nuevos, el dercho y el izquierdo.

...muerto...

me saco los zapatos, primero el derecho y luego el izquierdo, unjo unas cuantas oraciones a Cricky y a Cracky, que no se porten malos.


que vengan a adornarme el eterno sueño.


mudo de piel, ahora es rosada, Lindo color, pienso y me pongo las grandes pestañas que están pegadas en el espejo. un pestañeo, dos pestañeos, tres pestañeos y ya estoy dormido, o dormida, en este punto no sé mi incitamiento:


ríos de lava engranan mis piernas a una sola, soy un trompo, una trompa,




¡qué falta de identidad! - me dijo

...girando...

me enlazo, primero a la izquierda, después arriba, ipso facto derecha, apretón y listo para girar. pero, el clavo me quema tanto giro, y no ha llovido, extraño el vapor.


tomo la toalla que ha parecido venir volando, pero en realidad han sido el par de avecillas doradas y hermosas.


entró al turco, con un panal de abejas y un pequeño limonero. el guardia, amenazante, me ha dicho: si pican a alguien esas putas abejas, tendré que arrestar al limonero.


aunque sufro, le digo: bueno.

...deshidratado...

me friego la barriga hacia arriba, hacia abajo, hacia la izquierda y hacia la derecha. ahora si soy un trompo de madera santo. las abejas han hecho un intento de orgía sobre las baldosas, y el limonero me mira con intriga...




¡Mierda, de nuevo!.




entra mi mamá a limpiar el aserrín húmedo del suelo.

...girando (different take)...

arriba tropita, abajo trompita, cuidado trompita, ¡no!, pobre trompita, acaudalada trompita.




puta engreída.




ese es mi acto, hacer el amor con un león impotente para que disfrute un público ciego, luces destellan de tal forma que a nadie se siente..., solo a los huevos, que me son familiares.


que hierven al son del circo caliente.


que eructan insultos mientras se quedan estáticos.




pobres blancos y amarillos huevos.

qué triste vida.

¡qué lindas avecillas…!

martes, 2 de marzo de 2010

airoso


Airoso salí del sueño que tuve esta tarde, en el sillón de mi casa, el más grande, y bajo un ventanal por donde entraba el sol del atardecer y me calentaba media parte del cuerpo; tal vez fue por eso que soñé con aquello, me refiero al frio que había en mi cerebro. Gélidas conexiones cerebrales.


De pronto estuve en un cuarto, con varios amigos, y unas hormigas gigantes pululaban y parloteaban colgadas del techo, ahora que recuerdo bien, incluso los muebles del cuarto, es decir la cama, el velador, los aparadores y demás cosas que no he visto nunca, estaban todas de revés, pegadas en el techo o puestas en el suelo.
Había una gran euforia entre mis amigos y yo, a tal punto de ver las imágenes desdoblarse y sentir perderme en un estallido de ondas que rodeaban la habitación con cada risotada y jolgorio. Creo haber estado soñando que me encontraba bajo el efecto de una droga: las palabras repetidas que se entrecortaban para transponerse a sí mismas en un espiral infinito de incoherencias, las apariciones detrás de una puerta, con intensiones de sorprender a alguien, pero aparentemente éramos invisibles y después de un rato volvía a entrar, después de salir. Los reductos nocturnos a los cuales salía sin intenciones de saber un camino a algún lado; el tipo escondido en un basurero, un poli, que decía - lárgate, antes de que te pegue un tiro, estoy bien escondidito - (el culpable de esta deformación del pensamiento fue Burroughs) las escaleras en espiral que llegaban después de mucho a un rellano donde estaba una vieja vestida de verde con una vela en las manos, a la que soplaba con la fuerza precisa para no apagarlo solo hacer detonaciones de luz en el espacio sepia, con su aliento a todo gas lleno de pobres gases. Pobres. Luego el rebaño de ovejas que bajaban a toda prisa, como las que bajan por las laderas del Quilotoa para tomar agua sulfurada a las orilla del lago, y detrás de ellas los escalones se partían y se descolgaban de sus supuestos soportes. Después, caer y caer hasta el sofá donde me había dormido, y despertarme sin ni siquiera haberme movido ni un centímetro y dos horas después, que con ganas de ver el atardecer, me acosté.

Creo que si fuera empleado en un mundo onírico, preparando el escenario para cada actante, sería, sin lugar a duda, un hombre feliz.

domingo, 28 de febrero de 2010

Mi puta amada que yace en el balcón




extenderte a infinita melodía
alcanzarte mejillas de luna roja
impeler mágica piel sobre la mía
levitar en tus pestañas postizas

el balcón donde posas glamurosa;
rutilante producto del sol y sudor de tus amantes,
me permite adorarte
los collares de conchas,
la falda al viento danzante, rodante, ondeante.

tu piel incita, provoca
tu mirada excita, sofoca
tu aroma vierte, hiere
y tu irrealidad..., infranqueable , me apabulla.


Leo Salas Z.

lunes, 25 de enero de 2010

Despreocupado “Amigo”


Tras haber esperado una semana sin saber de ti mi sensibilidad humana, así como mi resistencia moral, están muy lejos de tolerar un día más.
No comprendo la complicidad que mantienes con mi desesperación pero siempre fuiste así. Qué voy a hacer.
Aun tengo garabateada la escena aquella noche en mi mente, con colores que se entremezclan en sonidos y fragancias contrariadas; sobre todo, el inmensurable olor que se desprendía de ti y embriaga mis venas haciéndome desvariar las tonalidades externas, ir del blanco al rojo, el mismo rojo de la sangre sobre tu camisa nueva, que me conduce inmediatamente a tus labios víctimas de la revulsión provocada por los míos, sobre el césped mojado, en un día nublado, verde, rojo y gris por todo lado.
Al inicio me sentí traicionado por mis sentidos: el rostro de desprecio de mis padres y el sortilegio de tu apariencia, no me permitían reaccionar. Y luego, las excusas que dabas, las imploraciones, las justificaciones: tus amigos, el whisky, los nervios, el insulto, los golpes; todo me recordaba la manera en que redujiste a nada mi fuerza de voluntad aquella noche, como todas las noches, en tu auto. En fin…

Solo quiero saber si estás bien,

si los moretones que ciegamente te provoque ya se fueron,

si aun respiras con dificultad las noches,

si aun eres victima de los sueños que te obligaban a quererme,

si aun amas el olor a césped recién cortado;

si me perdonas.

Leo Salas Z.
( nació como un ejercicio del taller donde había que crear un personaje tan rebullido, que esto fue lo que quedó)